La vitamina D es fundamental para mantener las propiedades del calcio y el funcionamiento saludable del organismo a causa de sus acciones en el intestino, riñones, huesos y glándulas. Los receptores de esta hormona se pueden encontrar en casi todos los tejidos del cuerpo.

La principal fuente de la vitamina D se realiza con la exposición de la piel a la radiación ultravioleta B, con la dieta (responsable por solo 20 % de fuente de las necesidades, pero que ayuda principalmente a adultos mayores, personas institucionalizadas y habitantes de climas templados). Los niveles inadecuados de vitamina D hoy están considerados como un problema de salud pública y por esta causa, la medición exacta de este en el organismo es de gran importancia clínica: esto ayuda en el diagnóstico de enfermedades relacionadas a la falta de este componente .

La dieta es una forma de obtener niveles del nutriente. Conoce alimentos ricos en esta vitamina:

  • Aceite de hígado de pescado (principalmente de atún y bacalao);
  • Partes comestibles de pescados ricos en grasas (sardina, caballa y atún);
  • Salmón;
  • Hígado de mamíferos;
  • Huevos;
  • Productos lácteos;
  • Hongos;
  • Cereales fortificados.

La vitamina D actúa de formas diferentes en cada parte del cuerpo, desempeñando papeles fundamentales en el organismo:

  • Homeostasis del calcio: la homeostasis es la habilidad de mantener el medio interno en equilibrio constante, independientemente de las alteraciones que ocurran en el ambiente externo. La homeostasis del calcio, función de la vitamina D, colabora para el crecimiento óseo y para mantener la densidad de los huesos;
  • Metabolismo óseo: la deficiencia de la vitamina D está caracterizada por la mineralización o desmineralización del esqueleto, lo que puede causar mayores riesgos de desarrollo de osteoporosis y otros problemas de salud ósea;
  • Proliferación y diferenciación celular: una proliferación celular descontrolada de las células asociada a mutaciones específicas puede acarrear enfermedades como el cáncer;
  • Sistema inmune: aumento de la inmunidad, lo que dificulta el desarrollo de enfermedades autoinmunes como diabetes melito insulina-dependiente, esclerosis múltiple, artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico y enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Neoplasias: la deficiencia de vitamina D en el organismo puede ayudar en el desarrollo de algunos tipos de cánceres (mama, colorrectal y de próstata);
  • Sistema neuromuscular: hay evidencias de que la vitamina D participa de dos aspectos importantes: fuerza muscular y equilibrio. Ella ejerce funciones que involucran desde la síntesis proteica hasta la cinética de contracción muscular, que ayudan en la realización de movimientos rápidos, evitando caídas. Por otra parte, la falta de vitamina D puede provocar debilidad y dolor muscular en niños y adultos;
  • Secreción de insulina: puede actuar en la disminución del riesgo de diabetes melito tipo 2;
  • Sistema cardiovascular: participa del control de la función cardíaca y de la presión arterial;

Cerebro: presenta acciones que estimulan el crecimiento neural y de moduladores del desarrollo cerebral, ejerciendo, así, acciones de regulación del desarrollo y en las funciones cerebrales.